El fiscal penal 1 del Distrito Centro, Pablo Paz, solicitó la elevación a juicio de la causa contra los exintegrantes de la Brigada de Investigaciones N.º 1 Walter Omar Mamani y Juan de Dios Solano, acusados de haber incorporado información presuntamente falsa en documentos públicos durante un allanamiento realizado en agosto de 2011, en el marco de una investigación que luego se vinculó con el doble homicidio de las ciudadanas francesas en Salta.
Según la acusación, Mamani está imputado como presunto autor del delito de falsedad ideológica de instrumento público en concurso real (dos hechos), mientras que Solano fue acusado como presunto coautor del delito de falsedad ideológica de instrumento público.
Un allanamiento que terminó vinculado al doble crimen
La investigación tiene como antecedente un informe presentado el 12 de agosto de 2011 por el entonces comisario Néstor Eduardo Piccolo, quien advirtió irregularidades durante la pesquisa por el asesinato de las turistas francesas.
En ese informe señaló que el sector donde posteriormente se hallaron dos proyectiles ya había sido inspeccionado de forma exhaustiva, incluso con detectores de metales, por lo que alertó al juez de Instrucción sobre la posibilidad de que esos elementos hubieran sido colocados posteriormente para desviar la investigación.
De acuerdo con la Fiscalía, las presuntas falsedades adquirieron especial relevancia porque el arma cuyo supuesto hallazgo quedó registrado durante aquel procedimiento fue incorporada más tarde a la causa por el doble homicidio ocurrido en la Quebrada de San Lorenzo. Esa circunstancia derivó en que Raúl Alfredo Sarmiento, propietario de la vivienda allanada, fuera sometido a proceso.
El procedimiento bajo investigación
El allanamiento se originó en una investigación por el robo de distintos elementos de una finca. Según la acusación, el entonces oficial auxiliar Walter Omar Mamani vinculó a Sarmiento con parte de esos objetos y solicitó la orden judicial, que fue ejecutada el 4 de agosto de 2011 en una vivienda de San Lorenzo.
Durante el procedimiento, Mamani estuvo a cargo del operativo y Solano supervisó su legalidad.
Las actuaciones policiales consignaron que la búsqueda de los elementos robados no arrojó resultados, aunque dejaron constancia del supuesto hallazgo de un revólver calibre .22, con cinco vainas servidas y dos cartuchos intactos, enterrado en el jardín de la vivienda.
Ese hallazgo dio origen a una causa por averiguación de procedencia del arma y a la demora de Sarmiento.
La denuncia del propietario
La investigación por presunta falsedad comenzó tras la declaración de Raúl Alfredo Sarmiento, quien aseguró que el arma no le pertenecía y sostuvo que fue "plantada" durante el procedimiento.
Según su testimonio, al advertir que los efectivos no encontraban los objetos buscados decidió observar atentamente el allanamiento porque conocía antecedentes de supuestas "fabricaciones de causas".
Relató que vio a un policía cavar un pequeño pozo junto a una higuera y a otro colocar allí un arma envuelta en un trapo. Afirmó que inmediatamente preguntó de dónde había salido el revólver y que, pese a negar conocerlo, fue esposado y trasladado a la Brigada de Investigaciones.
También declaró que la maniobra fue presenciada por su hijo y su nuera.
Durante el juicio por el homicidio de las turistas francesas, aseguró haber reconocido el mismo revólver y el mismo trapo utilizados durante el allanamiento y señaló que ambos se encontraban limpios, sin rastros de tierra, lo que —según sostuvo— reforzaba que nunca habían estado enterrados.
Las pruebas reunidas
La pericia balística determinó que el revólver era apto para el disparo y había sido utilizado previamente. Si bien descartó que el proyectil extraído del cuerpo de una de las víctimas hubiera salido de esa arma, sí estableció una correspondencia balística con proyectiles secuestrados en la Quebrada de San Lorenzo.
La acusación también incorpora las declaraciones de los testigos civiles que participaron del allanamiento. Aunque ninguno presenció el momento exacto del hallazgo, uno recordó haber visto previamente a un efectivo remover la tierra con un palo. Ambos coincidieron en que el arma apareció envuelta en un trapo celeste o azul y que les llamó la atención que estuviera limpia pese a que, según el acta policial, había permanecido enterrada.
Los cargos contra los exefectivos
Para la Fiscalía, Walter Omar Mamani tuvo una participación central en los hechos investigados, ya que elaboró el informe que vinculó a Sarmiento con el robo, impulsó el pedido de allanamiento, encabezó el procedimiento y firmó el acta de secuestro donde se documentó el supuesto hallazgo del arma.
Además, se le atribuye un segundo hecho por haber confeccionado y firmado el informe posterior al operativo, en el que volvió a describir el hallazgo del revólver.
En cuanto a Juan de Dios Solano, la acusación sostiene que, como jefe de la División Delitos contra la Propiedad de la Brigada de Investigaciones N.º 1, supervisó el allanamiento y validó con su firma el acta que contenía los datos presuntamente falsos.
Tras analizar las declaraciones testimoniales, la documentación policial, fotografías, croquis del lugar, informes periciales y demás pruebas reunidas durante la investigación, el fiscal Pablo Paz solicitó la apertura a juicio de la causa al considerar que la presunta incorporación de información falsa en documentos públicos provocó un grave perjuicio a Sarmiento, quien terminó siendo investigado en la causa por el doble homicidio de las ciudadanas francesas.